YO PERIANDRO EL VERDUGO Y EUMETIS SIEMPRE
TE MATAREMOS SABIO ANACHARSIS
-¿Es que no conocen a la sabia y famosa Eumetis?
(El banquete de los siete sabios)
I
Archipiélago donde el viento se esconde para atrapar
la Luna. Siglo IV en que abrace Corinto: Un oscuro
zaguán donde descubrí a Periandro junto al perpetuo
canto de los grillos que guardaban el incesto en las
cartas y la inocente sonrisa de los niños atrapados
en los sueños de Melissa y los guijarros.
El cielo es desde aquí como siempre un anaquel de
estrellas que va brotando con el sonido de las flautas
Frigias mientras Eumetis propone el enigma
(“Un Asno Muerto Golpea Mis oídos”).
Te deje Tú sabes alargando la inquietud del silencio
como una sombra moribunda en el camino a la Sala de
Banquetes junto al Templo de Afrodita.
Sabios y súbditos escuchan encantados los Enigmas en el
Pasadizo del Laqueón mientras sus muros descansan
Al compás de las olas que revientan ditirambos.
II
La tarde era de cemento y el ruido de la noche
huía entre las luces de los centros comerciales
en ésta garúa incesante humedeciendo nuestros
cabellos respirando la voz derramada de los postes
apaciguando mis terribles presentimientos.
Yo arrugaba mi cuerpo como un gusano para escapar
de los celos Yo Periandro de Corinto el que eliminaba
a sus enemigos con dureza y repulsión.
A estas alturas el sueño era incontenible como la
herida abierta del recuerdo: Mi hijo Licrofón
-decías-abandonado en la ciudad Humillado y
Asesinado por la multitud. Hoy me persigue Subiendo
como un Lagarto sobre mi piel Pesado Sombrío Lóbrego.
Tu imagen multiplicada en los espejos infinitos.
Tus nombres trepando cada uno por su lado
A otros tiempos A otros lugares.
Temiendo ser capturados por mis manos
Aquellas que inventaron ese juego de palabras
que Eumetis nunca resolvió:
“Habito Las Paredes Que Ahogan Mi Cuerpo
Su Voz Se Va Adelgazando Junto Al Beso
Duro De La Roca”.
Desde aquí voy dejando las calles aturdidas e
inciertas consumidas en el sabor amargo de sus coches bomba.
III
Como un brujo he iniciado el viaje hasta observarte
siempre bajo el pórtico Joven Ingeniosa y Hábil
peinando los cabellos del noble y sabio escitia
que aunque prudente amigo de Solon morirá por
mandato de su propio rey (“La Suerte Esta Echada”)
Nosotros los verdugos te estamos esperando desde
Hace mucho tiempo con nuestra piel curtida
Sin la fuerza para contener ésta decisión.
¡Oh Anacharsis cruel destino nos aguarda en la frontera!
No está en mi el poder que se me otorga
No soy mas que una sombra
Un epígrafe que marca tu obituario.
Tus palabras de justicia son las mismas que yo canto.
Prometo no sentir nostalgia y terminar con esto
rápidamente como siempre cada noche.
Una mano mueve al mundo y la otra juega con los dados.
Ahora que el tiempo de Lima captura mis botas negras
en el Otoño y éste zaguán desprende sus hojas : Un
Sabor amargo Un suspiro roto y Una caricia furtiva.
Eumetis bajo mis ojos escapa pidiendo romper mi Karma
que es el suyo: Una fuerza extraña que detenga el
abismo para descansar al fin en la hierba y proponer
el Enigma (“Cuando llegues Aquí Sabrás Que Has
Comenzado”).
IV
Archipiélago donde el viento se esconde para atrapar
la Luna. Siglo XX en que abrace Corinto: Un oscuro
zaguán donde me descubrí Periandro junto a este
perpetuo canto de puntos suspensivos.
José Luis Gal’lino Bardales
Envio Itinerario de la palabra
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